domingo, 19 de enero de 2014

Análisis: To the moon, para PC

Adoro las historias, y no importa la forma en la que estén contadas mientras me emocionen y me hagan sentir algo especial. Es el caso de To the moon.

Si buscáis un videojuego al uso, una aventura gráfica tal cual, To the moon no debe ser vuestra elección. Pero si os apasionan las historias, como a mí, ya que al fin y al cabo los amantes de las aventuras gráficas somos amantes de las historias, deberíais pensar en adquirir esta pequeña joya de orígenes tan humildes, tan humildes, que ha sido construida por un sólo hombre con un programa tan básico como el RPG Maker.

Para meternos un poco en faena, os diré que To the moon es una historia de amor y de sueños. Un anciano convaleciente contrata en sus últimos días a Sigmund Corp., una empresa que se encarga de cumplir los sueños de las personas. Pero no todo es tan sencillo: la agencia trabaja introduciéndose en los recuerdos de los clientes, de forma que fallecerán creyendo que han cumplido su sueño. Así nos encontramos a los doctores Eva Rosemund y Neil Watts, con quienes viajaremos a lo largo de la vida del anciano Johnny para que logre su sueño: viajar a la luna.

Yo soy, desde bien pequeñita, una apasionada de los videojuegos, algo inculcado por mi hermano mayor con títulos de la tónica de Age of Empires y su variante Age of Mythology, GTA Vice City, Splinter Cell, Warcraft III, y, remontándonos un poco a la era nostálgica de Windows 95, joyas como Veil of Darkness y Simon the Sorcerer. Os puedo asegurar que he jugado menos de lo que me gustaría, pero bastante, y en ningún momento he jugado a nada parecido a To the moon.

Me gustan mucho las aventuras gráficas, y valoro la ambientación de los videojuegos tanto como la valoro en una película o un libro. Considero que es algo importante para "meternos" de lleno en lo que se nos pretende contar. Uno de los puntos fuertes de To the moon es, indudablemente, esa ambientación tan lograda, fruto sin duda de una banda sonora sin igual en la historia de los juegos. Si The Longest Journey ya contaba con una BSO estupenda, no podéis jugar a To the moon sin los cascos puestos. La experiencia no sería, ni de lejos, la misma. Y si son los gráficos lo que os preocupa, no lo tengáis en cuenta: con un estilo al más puro RPG japonés, es sorprendente que unos simples pixels logren transmitir tantas emociones. Además, es un punto a tener en cuenta para los más nostálgicos.

La historia, aunque enormemente original, no deja de quedarse a mi gusto un poco coja. Me encanta el punto de partida, el tema de introducirse en los recuerdos y cumplir los sueños de las personas es algo muy bonito y que sin duda podría haber dado muchísimo juego. Además, trata temas reales, temas profundos. Habla sobre las dificultades, la vida de pareja, los sueños, la esperanza. Refleja un amor puro, un amor verdadero, no una historia de amor al puro estilo Cenicienta, para nada. To the moon cuenta con una de las historias de amor que más ha logrado emocionarme desde que tengo uso de razón.

No obstante, la historia podría haberse desarrollado muchísimo, hasta el punto de conseguir una verdadera obra de arte. No obstante, hay dos puntos entrelazados con este tema que creo que son decisivos: la duración del juego y su jugabilidad.

El juego dura apenas 3-4 horas. En una tarde de domingo, ya te lo has pasado; podría denominarse más una película interactiva que un videojuego al uso. La corta duración de To the moon tiene una doble cara: por un lado, más horas de juego podrían haberse traducido en un desarrollo mucho mayor en su trama y jugabilidad. Por otro, para aquellas personas a las que no les atraigan demasiado los videojuegos, es una experiencia a la que se podrán aproximar sin temor a cansarse, disfrutando de su historia, su magnífica BSO y ese aire melancólico y emotivo que desprende.

En cuanto a su jugabilidad, hay que decir que la participación del jugador en To the moon es mínima. Nos limitaremos a desplazar a los personajes de Eva y Neil durante cortos espacios de tiempo en escenarios muy reducidos, buscando objetos para poder acceder a un "objeto final" que nos transportará en los recuerdos de Johnny. Y ya está, nada más. Una complicación mayor de la jugabilidad podría también haberse convertido en un desarrollo mayor de su trama, pero puede que con ello "apartáramos" a un público un poco menos aficionado a los videojuegos, y un poco más a las historias.

De cualquier modo, hay que tener en cuenta los bajísimos recursos con los que contó el desarrollador a la hora de crear esta pequeña joya, y basándonos en eso, hay que decir que le ha salido bastante bien. ¡Un aplauso para Kan Gao!

Resumiendo... To the moon es un título para todos los públicos, sean adictos a los videojuegos o no. Es una historia, una historia bonita y tranquila, emotiva, preciosa. Eso sí, en una tarde el juego está pasado. No os dejéis engañar por su aspecto de RPG; no es un juego de rol, es más, su jugabilidad es mínima. Muy recomendado.

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